Capibara trabajaba en el circo como lanzador oficial de huesos de ciruela:
¡había llegado a acertar un cubo situado a treinta metros de distancia!
Cuando el barco donde viajaba el circo se hunde, Capibara logra llegar hasta la costa de una isla. Allí, sin embargo, no sabe a qué dedicar su tiempo, se siente solo y está un poco aburrido… ¡hasta que conoce a Aye-aye!
¡Descubre el inicio de una serie de cómics alucinante y llena de humor!